Inquieta. Apasionada de su trabajo. Atrevida. Entusiasta de la vida. Así es Isabel Jalón, una ingeniera de canales, puertos y caminos que decidió irse hasta el sur de Francia para continuar sus estudios, donde ahora es doctoranda en física del medio ambiente. Amante de las pequeñas cosas, nos dice que incluso echa de menos los caracoles porcunenses.

¿Desde cuándo llevas viviendo en Francia?
Llevo casi dos años viviendo en Francia, concretamente en el suroeste, en la ciudad de Burdeos. Decidí venirme aquí para continuar mi carrera investigadora y hacer la tesis doctoral.

¿Pudo ser cualquier otro destino?
Sí, podría haber sido otro, allá donde hubiera encontrado una tesis que me llenara y con unas condiciones laborales dignas, aunque tuve la suerte de conseguir mi primera opción, Francia.

¿Fue un destino premeditado o fortuito por imposición o propuesta laboral?
La decisión de irme de España fue «semi-impuesta», la elección de Francia premeditada y di el paso cuando encontré una tesis que me gustó y fui seleccionada para realizarla. Decidí irme de España porque el panorama de la ciencia es desolador, en especial para los más jóvenes, por eso hubo una parte de imposición. Me negaba a estar esperando de brazos cruzados a la próxima convocatoria de becas y a su resolución, probablemente más de un año y medio, sabiendo que en el caso de conseguir una, luego me esperarían cuatro años de precariedad laboral. Aunque digo que fue «semi-impuesta» porque siempre he querido probar a vivir en diferentes países, me encanta ver mundo, por lo tanto he de reconocer que no me supuso un gran esfuerzo tomar la decisión, es más, la tomé con mucha ilusión. Además, cuando te dedicas a la ciencia, no solo es muy recomendable tener experiencia en el extranjero, sino que es prácticamente obligatorio. Por otro lado, Francia era el primer destino de mi lista por razones diferentes como la atracción por su cultura y su lengua, el clima no muy frío, la cercanía al pueblo y por tanto a mi familia y amigos, las buenas condiciones laborales para jóvenes científicos, entre otras cosas. En Burdeos tuve un flechazo con una propuesta de tesis y con la ciudad.

¿Cómo fue la adaptación a una nueva ciudad y una nueva vida?
La verdad es que fue sobre ruedas, no tardé mucho en hacer amigos, en adorar todos los rincones de Burdeos y de su región, Aquitania, y en ocupar mi tiempo de actividades, algunas similares a las que hacía en España, como tomar clases de guitarra en la peña flamenca de Burdeos, y otras totalmente diferentes, como el surf, un deporte que practican más de la mitad de mis nuevos amigos y que aún no consigo dominar. Lo más difícil de los primeros meses fue cuando quería participar en una conversación de muchas personas que hablaban al mismo tiempo, aunque al final es muy gratificante ver que has superado esa barrera. El periodo de adaptación fomenta tanto la creatividad personal, como la independencia para enfrentar nuevas situaciones, hace que cualquier actividad cotidiana sea una experiencia cultural y te abre la mente a otras formas de vivir y pensar.

¿Algo especial que le atraiga de Burdeos?
¡Todo! Cada rincón de la ciudad es un deleite para la vista, el centro empedrado lleno de pequeños bares y restaurantes al más puro estilo francés, sus pequeñas casas de piedra llamadas “echoppes”, sus grandes parques verdes, la ribera del río Garona, etc. Es una ciudad universitaria y por tanto muy joven, con actividades culturales prácticamente a diario. El vino aquí no sólo es una bebida de calidad, es una cultura que vas adquiriendo sin darte cuenta, en medio año empiezas a distinguir las denominaciones sin habértelo propuesto. Y por supuesto la comida del suroeste francés (el “magret de canard”, el queso, el foie gras…) es espectacular. Y una cosa que me encanta es poder desplazarme en bicicleta sin ningún peligro y disponer de un tranvía que me lleva de punta a punta de la ciudad con toda comodidad.

¿Qué le gusta menos?
Sinceramente no hay nada que me disguste, más bien hay cosillas que echo de menos como los bares con rock español, un buen vaso de caracoles, o encontrarte casualmente con conocidos cuando sales. Aquí para ver a la gente hay que quedar, sino es difícil coincidir. Bueno, y ahora que lo pienso, suelo quejarme bastante cuando hay semanas en las que no para de llover.

Burdeos infografía Porcunenses por el mundo
«Echo de menos un buen vaso de caracoles de mi tierra»
¿Actualmente es más fácil hacer carrera laboral fuera de España?
Yo solo puedo opinar de la carrera científica, que es la que conozco, y mi respuesta es sí. En el caso de Francia, hacer el doctorado está considerado una profesión más con un contrato en condiciones, nadie te ve como una becaria como en España. Además existen ayudas para hacer estancias en otros países y dispones de financiación para participar en congresos internacionales y por tanto para darte a conocer. Aquí además he conseguido dar clase en la Universidad con una extensión del contrato, mientras que en España o das clase como parte de una la beca de doctorado, sin una financiación extra, o lo haces gratis y por amor al arte,  sin que conste en ningún documento oficial, solo para adquirir experiencia. En España, una vez que eres doctor/a y quieres trabajar en la Universidad, tienes que esperar una eternidad de tiempo en puestos intermedios hasta conseguir un puesto de titular. En Francia hay que pasar una prueba muy selectiva y difícil para acceder al puesto de titular, pero al menos no te obligan a pasar por otros puestos, pudiendo alcanzar una estabilidad laboral mucho más rápido.

¿Cómo ve, desde el exterior, la situación laboral en Andalucía?
Veo mucha precariedad, aunque digo como en la pregunta anterior, yo lo que conozco bien es el ámbito académico, y veo que tenemos a unos portentos de científic@s que con un presupuesto muy limitado hacen un trabajo extraordinario, me pregunto lo lejos que llegaríamos con una inversión en I+D+i en condiciones. Sin duda creo que podríamos ser números uno, y sin embargo la fuga de cerebros va en aumento y sin perspectiva de cambio, y no hablo solo de científicos jóvenes sino también de los experimentados.

¿Cuáles son sus nuevos retos?
A corto plazo, para principios del año que viene concretamente, tengo como proyecto pasar dos meses de estancia en la Universidad Técnica de Delft (Holanda), un referente en mi campo, para trabajar sobre uno de los objetivos de mi tesis. A medio-largo plazo me gustaría hacer un postdoc (investigación científica que se realiza justo después del doctorado para profundizar sobre un tema) no muy largo, un año como mucho, en otro país. Después me gustaría presentarme a las oposiciones de «maître de conférences» para ser profesora titular de una universidad francesa y dedicar una parte del tiempo a la investigación y otra parte del tiempo a la enseñanza universitaria. Aunque es lo que pienso a día de hoy, luego puede que prefiera dedicarme solo a la investigación o que incluso cambie totalmente de profesión, aunque sinceramente esto último me cuesta mucho imaginarlo. Lo principal es que a lo que me dedique me haga feliz y me permita disfrutar de mi vida personal.

¿Hay más jiennenses en Burdeos?
Pues no conozco a nadie, pero creo que debe haber bastantes, ya que hay muchos españoles y andaluces, y sobre todo desde hace unos años con la emigración masiva de jóvenes al extranjero. En otras ciudades cercanas a Burdeos sí que hay gente de Porcuna, incluso he hecho muy buena amistad con una porcunera aquí en Francia.

¿Animarías a los porcuneses a ir a francia en busca de trabajo?
A las personas que estén motivadas para salir fuera les diría que Francia es muy buena opción. Los franceses son, generalizando, personas abiertas con los inmigrantes, con pocos prejuicios y suelen interesarse bastante por tu cultura. Las condiciones laborales suelen ser dignas y el sistema de servicios públicos está bastante bien, aunque esto es hablando de forma general, porque como decimos en el pueblo «en todos sitios cuecen habas».

¿Tiene pensado volver a España?
En estos momentos no me lo planteo. Viviendo en el suroeste francés estoy a la misma distancia de Porcuna que si viviera en Barcelona, Galicia o Mallorca. El sur de Francia me ofrece el punto de equilibrio entre no estar excesivamente lejos de mi gente (en una hora de vuelo llego a Madrid y en una y media a Sevilla), y tener un trabajo que me hace disfrutar y progresar, con el que me siento muy realizada, y que a la misma vez me ofrece las condiciones necesarias para gozar al máximo de mi vida personal. Soy muy feliz aquí. Si la situación en España da un giro de 180º grados puede que decidiera volver, las raíces son las raíces y se echa de menos a la familia y amigos de siempre, pero el riesgo es que esto ocurra cuando ya hayan crecido nuevas raíces en otro lugar, aunque mi tierra siempre será mi tierra.

Entrevistador Manuel Molina
Imágenes Isabel Jalón
Datos infografía Wikipedia