Este ingeniero informático porcunense voló en 2012 hasta Lausana para poder continuar su vida laboral tras doctorarse en la Universidad Complutense de Madrid. Francisco Rincón trabaja ahora en la EPFL, la Universidad Politécnica de esta ciudad suiza, en un nuevo proyecto denominado SmartCardia, junto a otros dos compañeros.

¿Cuánto tiempo lleva en Suiza?
En 2012, tras finalizar mi doctorado, fue cuando me instalé definitivamente en Lausana junto a mi mujer Laura. Aunque desde hace 8 años, durante el doctorado, he venido puntualmente debido a un proyecto de colaboración entre la Universidad Complutense de Madrid y la EPFL.

¿Fue un destino premeditado o fortuito por imposición o propuesta laboral?
Fue casualidad. En un principio vine a Lausana porque el proyecto de colaboración entre universidades coincidió con mi doctorado. Me ofrecieron venirme aquí porque había financiación y podría cubrir mis gastos mediante un contrato de cuatro meses. En Suiza, los estudiantes de doctorado son considerados como trabajadores y disponen de un salario algo que, por desgracia, en España no es así.

¿Cómo fue la adaptación a una nueva ciudad y una nueva vida?
Muy rápida, ya que estaba entre un ambiente universitario. Hay mucha gente extranjera en Lausana que está en mi misma situación. Llegué a un lugar nuevo que te saca de tu «zona de confort» ya que tuve que hablar diariamente el inglés en el laboratorio. Además, Suiza es un país distinto con una mentalidad diferente.

¿Algo especial que le atraiga de Lausana?
Respecto a la vida laboral, me gusta la calidad de las instalaciones universitarias, la eficiencia de su funcionamiento y la inversión que se lleva a cabo en ellas. Por otro lado, Lausana tiene una cantidad de habitantes similar a Jaén pero, por ejemplo, la calidad del transporte público es muy buena. Dispone de dos líneas de metro y un aeropuerto cercano. Además, tiene una oferta cultural impresionante.

¿Qué le gusta menos?
Me cuesta a hacerme al frío y la forma de ser de las personas es distinta. Aquí la gente es educada y abierta pero distinta a los españoles.

«Salir de España enriquece mucho y te permite conocer
otras culturas»
¿Actualmente es más fácil hacer carrera laboral fuera de España?
Cuando terminé el doctorado, las expectativas de quedarme en la Complutense eran muy pobres y deprimentes. Decidí, junto a otras dos personas, montar una empresa, una start-up, en Suiza. Aquí hay muchas más facilidades para montar este tipo de empresas que en España. Además, tenemos financiación a través de la Universidad. Ella participa en nuestra empresa y se lleva un porcentaje de los beneficios. A cambio, nos dejan utilizar todas sus instalaciones y nos dan un salario durante cierto tiempo.

¿Qué es lo que ha patentado?
Durante mi doctorado ideamos un pequeño dispositivo capaz de analizar el electrocardiograma de un paciente en tiempo real. El sujeto puede llevarlo en el cinturón y el aparato es capaz de hacer un análisis completo del corazón. Si el dispositivo detecta algo irregular, manda directamente una señal al hospital. Yo trabajé en la parte de electrónica e informática del dispositivo. Ahora estamos intentando comercializarlo.

Es una pena que tantos investigadores españoles como usted tengan que salir del país por no encontrar financiación.
En España no hay un futuro claro. Preferí dejar la Complutense y venir hasta aquí porque no tenía perspectivas laborales. Las posibilidades eran muy bajas.

¿Cómo ve, desde el exterior, la situación laboral en Andalucía?
En mi ámbito laboral la situación es penosa. En España el panorama es desalentador, pero en Andalucía está peor. No veo la ayuda que debería existir desde las instituciones públicas y esto influye en el desarrollo.

¿Cuáles son sus nuevos retos?
Ahora estamos desarrollando otro dispositivo para llevarlo al público en general. Consiste en un aparato con cuatro electrodos metálicos que,  al cogerlo con la mano, lee automáticamente tu electrocardiograma, tu respiración y la respuesta galvánicaconductividad eléctrica de tu piel. Estos parámetros permiten hacer un análisis de tu estado físico y emocional.

¿Hay más jiennenses en Lausana?
Me encontré con un chaval de Arjonilla. Aunque en general, hay muchos andaluces aquí. Es un lugar donde la tasa de paro es del 3% y, por ello, viene mucha gente a buscar trabajo. Cuando llegué por primera vez hace ocho años no había ni de lejos la cantidad de españoles que hay ahora.

¿Animarías a los porcuneses a ir a Suiza en busca de trabajo?
Es interesante no sólo venir a Suiza, sino a cualquier otro lugar. El hecho de estar fuera te abre la mente. Hay cosas que sólo se comprenden al salir de España. Te ayuda a conocer gente, conocer otras culturas y te enriquece mucho. Por otro lado, Suiza es un país muy desagradecido complicado para la gente que no viene preparada. La zona donde yo vivo es francófona, si no hablas francés, es imposible muy difícil que puedas encontrar un trabajo. Aunque en la Universidad donde yo trabajo se habla en inglés y el francés no es estrictamente necesario. Cuando llegué no sabía una palabra de francés. Aunque cualquier persona que quiera venir a buscar un trabajo en la construcción o en comercios, por ejemplo, debe saber francés. Por otro lado, Suiza es un país carísimo comparado con España.

¿Tiene pensado volver a España?
Por supuesto. Se echa de menos a la familia y a los amigos de siempre, aunque para volver debe salirme una oportunidad laboral interesante.

Entrevistador Manuel Molina
Imágenes Francisco Rincón